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La situación de Tarragona, en plena
Costa Daurada, nos invita a recorrer un litoral de aguas tranquilas y poco
profundas, ideal para disfrutar con los más pequeños, y de unas excelentes
playas de tono dorado.

Localidades como Calafell, Torredembarra oAltafulla combinan
construcciones históricas con una gran cantidad de ofertas vacacionales a
orillas del Mediterráneo.

Enclaves como Salou, Cambrilsy el Parque
Natural del Delta del Ebro, a orillas de aguas transparentes, nos ofrecen
el parque temático de Port Aventura, una afamada
tradición gastronómica y bellos espacios protegidos.


Podemos visitar también el poblado ibérico Moleta del Remei,
declarado monumento histórico-artístico, situado en el municipio de Les
Cases d’Alcanar. Además, a la oferta cultural hay que sumar la posibilidad
de practicar multitud de deportes de bajo impacto medioambiental y actividades
náuticas de cualquier tipo.

El interior de la provincia nos depara el importante conjunto monumental
formado por los edificios modernistas de la plaza de Prim y la Casa
Navàs de Reus. Declarado conjunto histórico-artístico por su arquitectura
medieval, renacentista, barroca y modernista, Tortosa es otra
localidad que hay que visitar. Su Parador de Turismo, el castillo de
Zuda (o Suda), es Monumento Nacional y una opción excepcional para
alojarse en la fértil vega del Ebro.

Por su parte, la Ruta
de los Monasterios del Císter, nos llevará a conocer en la provincia de
Tarragona los monasterios de Santes
Creus y de Poblet, este último declarado Patrimonio de la Humanidad por
la UNESCO. Podemos continuar este singular recorrido en tierras de
Lleida, en el monasterio de Vallbona de les Monges.

Tarraco la Huella Romana

La que fuera llamada Colonia Julia Urbs Triumphalis Tarraco, fue
una de las urbes más espléndidas de la Hispania Citerior, algo que recuerda
permanentemente su rico legado arqueológico.

Tarragona conserva numerosas construcciones de este periodo. Las
murallas que rodean el casco histórico fueron levantadas en el siglo III a. C.,
aunque fueron reformadas en la época medieval.

Al lado del mar se levantan las gradas del anfiteatro romano que, en su día (s.
II), tenía capacidad para más de 12.000 personas. En estas instalaciones se
asistía a combates entre gladiadores y fieras.La antigua Tarraco también
contaba con teatro y circo. El teatro, fuera del recinto amurallado y en el
actual Paseo Arqueológico, aprovechaba el desnivel de este área para asentar la
gradería.

Alrededor de la plaça de la Font, se conservan las bóvedas que sostenían la
cavea (gradas) del circo, recinto en el que se corrían carreras de cuadrigas.

La ciudad de Tarragona cuenta con
otros muchos atractivos para el visitante. Desde su emplazamiento como ciudad
mediterránea, a monumentos como la catedral del siglo XII-XIII, numerosas
iglesias y casas palaciegas de distintas épocas.
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